Me dirijo al lugar donde será la boda, el sol brilla, me alegro tanto de que les haga un día maravilloso... En la preciosa pradera donde acontecerá la ceremonia hay un suave olor a flores. Ayudo a sentar a invitados e invitadas. Está todo el mundo guapísimo. Las madres de ellas, en la primera fila, sus sobrinos en la segunda....
Y al fin, llegan las novias. Todas las miradas puestas en ellas, me apresuro a dar la señal al grupo de jazz para que toque esa canción de Alicia Keys que les resulta tan especial. Entran, recorriendo lentamente el pasillo, la gente se pone en pie, aplauden.
Qué gracia, estoy a punto de emocionarme....
(Continuará...)
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