
En las bodas les-gay, la ceremonia civil, tiene una especial importancia. Y así lo sienten los novios y novias que se van a casar. Es sin duda, el momento que más nerviosos les pone.
Saben que sus invitados lo esperan con gran espectación y es un espacio para la reveindiación y la sinceridad.
Es un instante que vá mucho más allá del puro trámite legal, como ocurría con las bodas heteros.
He tenido el placer de organizar ceremonias que se han caracterizado por tener un caracter muy emocionante, invitados allegados (y no tan allegados) han llorado sin complejos. También he asistido a ceremonias en las que novios y novias han dedicado unas palabras de amor hacia sus parejas, públicamente, por primera vez y he podido ver cómo padres de novias, nerviosísimos se paseaban de un lado a otro sin poder mediar palabra, de la pura emoción.
Si bien es cierto que cada pareja es disntinta, cada ceremonia también lo es.
Lo que si puedo afirmar es que todas tienen un elemento emocional muy fuerte. Se puede palpar el cariño con el que asisten los invitados.
Ese cariño y apoyo recíproco, es lo que hace que, personalmente, me parezca el momento más especial de las bodas les-gay.
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